Mario Arturo Acosta Chaparro (III)


Pese a estar comprobada la culpabilidad de Acosta Chaparro en la comisión de graves ilícitos en el combate oficial contra la guerrilla, el militar chihuahuense nunca fue enjuiciado conforme a la legalidad republicana. Acusado por varias organizaciones no gubernamentales de la desaparición forzada de 143 personas, la tortura y los “vuelos de la muerte” en el estado de Guerrero, a lo largo de la campaña contrainsurgente durante los periodos presidenciales de Echeverría y López Portillo, jamás fue sometido a juicio penal. No procedieron las acusaciones de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado. Acosta Chaparro, en resumen, fue exculpado.

Con el gobierno ilegítimo de Felipe Calderón no sólo no se condenó a Acosta Chaparro por sus flagrantes delitos en el curso de la guerra sucia, sino que se le homenajeó el 23 de abril de 2008 junto con otros altos militares, que según la Sedena constituían “un selecto grupo de generales que son fiel testimonio de una vida de patriotismo, lealtad, abnegación, dedicación y espíritu de servicio a México y sus instituciones”. De esta manera, un sádico homicida fue tratado como un héroe nacional.

Negociador calderonista con los capos del narcotráfico

Como asesor del titular de la Sedena, general Guillermo Galván Galván, y con la venia del secretario de Gobernación a la sazón, Juan Camilo Mouriño, Mario Arturo Acosta Chaparro negoció y resolvió, en septiembre de 2008, diversos problemas con la Familia Michoacana, por los bombazos provocadores estallados en Morelia, Michoacán, y entre 2008 y 2009 se entrevistó con los cabecillas de las bandas delincuenciales de Los Zetas, La Familia Michoacana, el grupo de los hermanos Beltrán Leyva, el cártel de Juárez y el de Sinaloa. En estas tareas tenía como una de sus mejores cartas la discreción, que siempre lo acompañó en sus actividades clandestinas, conforme a notas, artículos y reportajes de la revista Proceso.

Muertos en la impunidad

Entre los personajes que cometieron graves delitos contra el pueblo de México, que acompasaron sus criminales acciones con los planes y proyectos de los gobiernos genocidas e intervencionistas de Estados Unidos, que escaparon de los lazos de la ley, que murieron de enfermedad o vejez y que partieron al más allá en la mayor impunidad, es pertinente mencionar a Fernando Gutiérrez Barrios, Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite, Francisco Sahagún Baca, Luis de la Barreda Moreno, Salomón Tanuz, Miguel Nazar Haro y Florentino Ventura, así como en el estado de Guerrero, Isidro Galeana, Wilfrido Castro Contreras, Herminio Díaz Tumulán y Rubén Figueroa Figueroa. (Ver Raúl Sendic García Estrada, “Acosta Chaparro y la impunidad”, en La Jornada Guerrero, en La Jornada Guerrero, 27-IV-12, ed. electrónica).

La impunidad es una pesada carga en los hombros de la actual sociedad mexicana, por lo que urge que las fuerzas democráticas y avanzadas incorporen en sus programas la lucha decidida por el respeto a la ley y el castigo a los torturadores y asesinos de antes y ahora. Ello redundará en una mejor convivencia de los ciudadanos de México.

Tomado de: http://www.rebanadasderealidad.com.ar/

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