El Virus que se expandió (I)


¿Quienes van en esas cinco camionetas negras a toda velocidad sobre la carretera?
Son los Zetas, no te les atravieses porque te las van a dejar ir. A cada rato pasan por todos lados en la ciudad. Si los llegas a ver en algún lugar, mejor muévete. No son solo estos cinco, hay más y siempre van rápido. Ciudad Reynosa, Tamaulipas. 1998.

Los Zetas salieron del ejército, y por el ejército deben de ser retirados. No es cierto que fue el factor económico el que hizo que los integrantes de los Grupos Elite del Ejército se pasaran al lado oscuro de la fuerza. Hay algo más de fondo que la Sedena debe explicar al Poder Civil, que no es el Poder Ejecutivo, o Presidente de la República. El Poder Civil lo somos nosotros, el Pueblo de México, todos nosotros.

Por mientras, esa mancha en su límpido uniforme debe ser diluida por ellos mismos, y a nosotros nos corresponde atrincherarnos hombro a hombro y apoyarlos desde el anonimato.

Los Zetas son los militares de elite. Ellos son las manos que mueven los títeres. Se rompe uno o se descompone, utilizan otro. Los títeres son desechables. Por dos mil pesos a la semana pueden comprar los que quieran en un mercado de valores diluidos, valores quebrantados, disminuidos. Son los Zetas los compradores de enfermos emocionales que necesitan un poco de poder para sentirse incluidos como parte de una célula cancerosa mediante la cual van a cobrar venganza contra una sociedad que, en perspectiva del títere, los desdeñó, los desechó y los minimizó al grado de animalizarlos mentalmente.
Esta noche los “Halcones” corren en sus motos escondiéndose del Ejército.

Los “Ventanas” se han tapiado y no se han dejado ver. Los “puntos” que había por las noches han dejado de estar. Las escandalosas fiestas que hacían ya no se escuchan. Están “levantando” a los Halcones. Los nidos están callados. La Ciudad está silenciosa esta noche. La guerra que nunca pedimos nos alcanzó finalmente a todos. A ellos y a nosotros, que se asentaron como nuestros vecinos. Depende de nosotros, de la posición que como ciudadanos tomemos, la que va a decidir cómo se va a ir construyendo el día a día, el poco a poco de nuestro destino. No necesitamos más ciudades de Monterrey o Morelia en el País.

Hay tres grupos en conflicto, y solo podemos ,cada uno de nosotros, tomar una decisión personal. Esta es una guerra sorda, emocional, de miedo y de indiferencia. La indiferencia nos lleva a estar del lado del opresor.

Los Zetas son los militares de Elite, los demás, los otros que se dicen también “Zetas” son la basura, la pelusa que corre debajo de nuestras camas y que ahora se ha metido en nuestros sueños. Y se los han llevado.

Es relajante tener un poco de poder, aunque sea un poco. Pero el Poder se acaba. Tiene limites. Y el que dá el Crimen Organizado en épocas de enfrentamientos y crisis políticas, es efímero. ¿Cuánto tiempo disfruto Veytia de su poder como “Jefe Zeta”? Murió con la cabeza achatada en el pavimento, como si estuviera esperando a ser tableado en el infierno. ¿Dónde quedaron sus pistolas con cacha de oro? No pudo usarlas. Corrió y murió. ¿Cuantas muertes ordenó Veytia? No creo que lo lleguemos a saber. La Revista “Proceso” refiere que hay un rancho Zeta en las afueras de la Ciudad de Veracruz, hacia la salida norte. Algunas victimas de “levantones” en Veracruz asi lo refieren guiándose por sus sentidos a pesar de estar tapados de los ojos. El Pirata ascendió de puesto – eso dice Doña RadioBemba Portalera – a él buscaban cuando un Bora negro entro a la Boutique de Autos Exóticos en el barrio de la “Huaca”. Uno de los tres muertos que hubo en ese lugar era un instalador de Autoestéreos que lo habían llamado para instalar uno en un carro de lujo, pero sin estar esta persona de ninguna manera vínculado al crimen organizado. Un cliente que aparentaba ser empresario decente lo puso en el lugar equivocado y en el momento equivocado.

Los periodistas están copados. También los hay que están involucrados directamente con los Zetas. ¿Quiénes son? Muchos videos en un portal de Internet dan pistas, nombres, pelos, señas y hasta contraseñas. Y también mucho de esto es tendencioso. Y esa tendencia puede ser fatal si tu nombre aparece en algún video. Cierto o falso, verdad o mentira, sí o no.
DESCANSA EN PAZ, YOLANDA ORDAZ.
DESCANSA EN PAZ, MILO VELA.
DESCANSA EN PAZ, NOEL OLGUIN.
USTEDES SON EJEMPLO Y BANDERA DE ALGO QUE DEBEMOS DE EVITAR QUE SUCEDA OTRA VEZ.

Esta es la herencia de un sexenio que se niega a morir. Y nos está matando a nosotros, a los que los elegimos en las urnas. Ahora es nuestro, en Veracruz, el momento de elegir entre tres opciones: Chapos, Zetas o Milites. O indiferencia, que implica, EN CUALQUIER CASO, el crecimiento sin control de un grave problema social que a la larga nos va a alcanzara todos. No quiero ser catastrofista, pero seamos realistas objetivos, no sonrosados optimistas ocupados en nuestros bolsillos y los manjares de nuestra mesa.

Nosotros también tenemos nuestros armas de Batalla: Denuncia Anonima, Educación y Honestidad con nosotros mismos. Armas menos ruidosas, pero a la larga, mucho más efectivas.

No importa quien va ganando o perdiendo, lo que importa es que no necesitamos esto aquí.

Si sabes de algún “PUNTO” (lugar donde se expende droga) o tienes información de vehículos (NÚMERO DE PLACA, COLOR, MODELO Y AREA DONDE SE LE HA VISTO CIRCULAR) donde se transporta gente armada, llama anónimamente y desde un teléfono público a los teléfonos (229) 9239361 y 922-9680, teléfonos de Denuncia Anónima de la Secretaria de la Defensa Nacional en la Ciudad y Puerto de Veracruz.
Totalmente confidencial y seguro. Aun así, por tu propia seguridad: Llama anónimamente y desde un teléfono público, cuando termines la llamada, marca cualquier otro número para evitar que algún curioso sepa realmente a que número llamaste.

(PFM)(la denuncia ciudadana debe de ser de moneda el telefono y en un lugar donde nadie te conozca, que si es por tarjeta telefonica debe ser unikamente para eso ya que la delincuencia organizada tiene acceso a la informacion del chip de la tarjeta y de los numeros markados anteriormente, asi que por ningun motivo esa tarjeta telefonika debes de usarla para fines personales! atentamente PFM.)

DIOS MIO! Y todavía no puedo llegar al tetma de Diaz Mirón, mi querida “Cabrolina” y JulitoSaldaña…la próxima ocasión …..tal vez….¿En donde quedó mi cabeza?

eL MuRo parA cONTeNEr A EsTa dELIncUEncIA Nos cOrrespONde cONstRUIRlo, A nOSOtroS , AL pAR de nUEsTRo eJeRCiTo. La aUTorIdAd LocAl ya EstA rEbaSAdA.

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